Definición
La cumbia derivada de la voz de origen africano Cumbé, que significa jolgorio o fiesta, es el ritmo afrocolombiano por excelencia, el cual comenzó a manifestarse coreográficamente durante la importación española de esclavos negros africanos para trabajar en las plantaciones y por ende esta era una danza de recreación y de seducción de una raza esclava oprimida y marginada en la Colombia esclavista.
La música de los Gaiteros, la cual es autóctona de la costa Caribe de Colombia, es la forma original y tradicional de la cumbia, y la raíz de la cumbia moderna, una de las formas musicales mas populares en Latino América actualmente.

Esta música, la cumbia folclórica original,se remonta a los tiempos de Simon Bolivar, en los inicios de los años 1800, y quizá más. Es una fusión de influencias indígenas y africanas, la cual se toca con dos gaitas y una maraca, ambas de ancestria indígena, y tambores africanos provenientes de los descendientes de los esclavos de origen africano que pasaron por esta costa. Las inolvidables melodias que aun son comunes en las culturas Kogi y Cuna, se tocan por dos gaitas en contrapunto la una a la otra, y son complementadas por el hipnotizador rítmo del "llamador" (un tambor pequeño), las alegres y complejas improvisaciones de los otros dos tambores, y los elaborados ritmos de la maraca.
Uno de los gaiteros toca la gaita con una mano y con la otra la maraca al mismo tiempo con grán destreza y agilidad. Sus labios solo sueltan la gaita para cantar. En el pasado, hubo muchos grupos de gaiteros que tocaban cumbia a travez de la costa Caribe Colombiana. Al pasar de los años, la cumbia con letras incluidas, evolucionó al punto de incluir acordeón y más tarde instrumentos electrónicos y orquestación completa.
La cumbia orquestada, es decir la cumbia moderna, es escuchada en Sur y Centro América y México, y en los Estados Unidos por millones de Hispanos. La cumbia orquestada, con su rítmo encantador, es música bailable que se toca en clubes, fiestas, e incluso en millones de hogares. Sin embargo, recientemente con la muerte de los Gaiteros mas viejos, la tradición de la gaita pareciera perderse debido a que los jovenes en San Jacinto parecen estar interesados en formas musicales populares que son promovidas en la radio como la salsa, la cumbia orquestada, y aun el rock and roll. A pesar que hay y hubo otros grupos de gaiteros, el grupo que se hizo llamar Los Gaiteros de San Jacinto no tendrá nunca comparación alguna.

En los últimos años ha habido un resurgir en el interes por la herencia musical de esta música. Tambien muchos jovenes han tomado las gaitas, maracas y tambores, pero todavia, aún en Colombia, hay mucha gente que no conoce las raices de la música que se escucha actualmente.
Difusión de la cumbia en Colombia
Cuando hacia 1942, la radio bogotana comenzó a transmitir las estrofas de "...se va el caimán, se va el caimán", las voces de protesta e indignación no se hicieron esperar. Dispuestos a no permitir mayores abusos de la radiodifusión, los estamentos de la sociedad capitalina se pronunciaron, a la cabeza el diario El Siglo, que en un editorial de ese mismo mes protestó por el alud de composiciones “inmorales” que estaban propagándose por la radio, entre ellas, por supuesto, la tonada del Caimán.
En 1940, El Heraldo de Barranquilla había publicado una corresponsalía de Plato, Magdalena, con la noticia de que un hombre de aquella población se había convertido en caimán y rondaba, llorando, con voz humana, por los caños vecinos. La madre del metamorfoseado llegaba hasta la orilla de los caños y le proporcionaba alimento. Así nació la historia del hombre caimán, inmortalizada en una canción por el compositor José Marìa Peñaranda.
En los años cuarenta, en el interior del país, todavía se creía que la civilización occidental y las buenas costumbres comenzaban y terminaban en Bogotá, y el folclore costeño parecía "bárbaro y exótico".
Una investigación realizada en 1949 por las empresas de discos, demostró que la alta sociedad prefería el bolero y la guaracha (de Cuba), el blues y el fox (de Estados Unidos), y el baile del botecito (también de Cuba). La clase media prefería el bolero y la rumba criolla, un invento bogotano con reminiscencia de pasillo y generalmente tocado con instrumentos de cuerda. La clase humilde prefería el pasillo y el tango arrabalero, en donde abundan las puñaladas, los hijos sin padre, los presidios, las madrecitas que sufren y los adulterios.
En la costa no se le hacía mucho caso al pasillo y al bambuco. En las fiestas, cuando la orquesta tocaba un pasillo, se advertía que las parejas abandonaban la sala de baile; en cambio, el pasillo sí era la música preferida para las serenata.
Los bailes populares en la costa Atlántica son antiquísimos, pero solo en 1940 llegaron a los salones de la buena sociedad. Antes de esa fecha, se limitaban al pueblo raso.
En el interior, la presentación en sociedad de la música costeña ocurrió el primero de enero de 1949, cuando la revista Semana entregó a sus lectores un informe especial sobre un tal Lucho Bermúdez. El artículo explicaba a los cachacos en qué consistía la música costeña y qué era eso del porro, que por aquella época era visto ciertamente pecaminoso o, al menos, no propio para que las señoritas lo bailaran. Algunos decían que era “vulgar y bullicioso”, pero casi nadie le negaba su alegría.
El artículo comenzaba con una pequeña semblanza de Bermúdez y luego se explayaba en un recorrido erudito de los ritmos e instrumentos costeños: qué era una guacharaca, unas maracas, etc. El escritor del artículo, el escritor Alfonso Fuenmayor, elucubraba en el por qué de la afición a unos ritmos que “alborotaban hasta un mismo muerto”.
Desde 1945, el salón de bailes del legendario Hotel Granada de Bogotá había comenzado a atiborrarse con el éxito súbito un músico bolivarense que con su orquesta al estilo de las “jazz band” norteamericanas, maravillaba con un ritmo que seducía, pero que, matizado y estilizado para los requirimientos sociales y morales de la época, estaba destinado a convertirse en el ritmo bailable por excelencia. El músico, claro está, no era otro que Lucho Bermúdez y el ritmo, indudablemente, era el porro pelayero. Gracias a Bermúdez y a los porros pelayeros estilizados, la música costeña pudo quedarse y echar raíces en el interior del país.
A su impensada epopeya, le siguieron otros músicos y compositores como Alex Tovar (el autor de “Pachito Eché”, éxito taquillero de las navidades de 1949), el barranquillero Luis Carlos Meyer (quien llevó el porro a México), Daniel Lemaitre (el autor de “Sebastian, rómpete el cuero”) y, ante todo, un desconocido músico cienaguero llamado Guillermo de Jesùs Buitrago Enrìquez, quien acabó por popularizar los ritmos costeños en el país.
Como anécdota importante, hay que resaltar que Buitrago fue la primera estrella de la música vallenata y el primero en grabar un disco totalmente en Colombia, el 12 de marzo de 1945, en los antiguos estudios de las emisoras Fuentes, en la calle de la universidad, en Cartagena. Fue un 78 r.p.m. que incluía, por una cara “Las mujeres a mí no me quieren“ y, por la otra, “Compae Heliodoro”, dedicada a su amigo Heliodoro Eguis Miranda.
A mediados de los años cincuenta, ya la música costeña era asunto conocido y no despertaba ni las encendidas polémicas morales de una década atrás ni los consecuentes epítetos de "bárbara" o "decadente".
Estos años, precisamente, pueden ser considerados, como los de la época de oro de la música colombiana; por lo menos, en lo que concierne a lo caribe o antillano. Esta época verá surgir con toda intensidad el merecumbé de Pacho Galán, el porro al estilo de Pedro Laza y sus pelayeros o la orquesta Sonolux, los porros de Lucho Bermúdez, las gaitas de Edmundo Arias y, especialmente, el vallenato en guitarra o acordeón, interpretado por “Los alegres Vallenatos” (“Pomponio”, “El aguacero”, etc) y Bovea y sus vallenatos (“La casa en el aire”, “Mi maye”).
Paralelamente a estos y otros músicos de gran valía, surgieron figuras como Aníbal Velásquez, Alfredo Gutiérrez, Lisandro Meza, y Noel Petro, quienes —cada uno a su manera— consolidaron ese proceso iniciado con Bermúdez. A fines de los años cincuenta y comienzos de los sesenta, la música tropical colombiana se había extendido a todo el mundo.
En los años sesenta, aparecerán conjuntos como “Los Corraleros de Majagual”, “Los Teen Agers”, “Los bobby Soxers”, “Los golden boys”, “Los graduados”, “Los Black Star” y “Los hispanos”, que marcaron una etapa de transición hacia una música quizás algo decadente. Es lo que Andrés Caycedo denominó “el chucu chucu”.
Cincuenta años después, muchos críticos consideran que la música colombiana se ha estancado; que ha acudido a fórmulas comerciales y que su valor folclórico y raizal han desaparecido frente a la penetración de ritmos como el merengue dominicano, el rap y la salsa neoyorquina. Ello puede ser cierto. Pero no hay duda de que muchos orquestas intentan rescatar ese vieja época de oro: ya sea en fusión o en versiones adaptadas, intérpretes como Carlos Vives, Moisés Angulo, Los Tupamaros, Los 8 de Colombia y Perla Colombiana este último grupo de México están en esa labor.
Genero Musical
La cumbia nace al mezclar los sonidos la flauta de millo o bambú, la gaita, el guache, las maracas y los tambores que son: Tambor llamador (macho), Tambor alegre (hembra), Tambora.
La cumbia es en tiempo simple binario (2/2 o 2/4) y está caracterizada por la acentuación en contratiempo. Comienza siempre en un salto ascendente realizado por el millo; enseguida entra la tambora que alterna el paloteo sobre el tronco del tambor con los golpes sobre las membranas, y posteriormente el llamador y el alegre.
El llamador, tiene la función de base, siguiendo una pulsación regular en contratiempo al unísono con el guacho que es sacudido a lo alto en los tiempos débiles y hacia abajo en los fuertes, subrayando la escansión rítmica binaria y acentuando el off beat. El tambor alegre tiene función improvisadora, durante la pieza ejecuta un modulo rítmico de base, con breves variaciones al final de la frase.
El ritmo presente intervalos de revuelos, es decir, intervenciones rítmicas virtuosas extemporáneas, permitidas a todos los instrumentos, con el fin de llevar el ritmo al clímax, desarrollando así, la misma función incitante de los gritos. Entre tanto, el llamador, continua manteniendo una pulsación constante.
La cumbia presenta tres tipos diferentes:
Cumbia Clásica
La cumbia clásica consta de instrumentos como la kuisi sigí (gaita macho), la kuisi bunzí (gaita hembra) y una maraca (taní) acompañadas algunas veces de las suaras (idénticas a las gaitas anteriores); La cumbia clásica es un aire zambo que está formado por una melodía indígena y un ritmo de tambores negros, ésta nunca se canta, solo danza y toque instrumental.
Cumbia Moderna
En la cumbia moderna se encuentran instrumentos como la caña de millo, la guacha, las maracas, el tambor llamador, el tambor alegre y tambora o bombo, todos estos instrumentos típicos del caribe. Existen variantes de la cumbia cantada como el bullerengue, mapalé, los porros, la saloma y malla.
Cumbiamba
Muchos autores en sus escritos hacen diferencia entre cumbia y cumbiamba o también dicen que los negros que llegaron de Africa para ser esclavizados trajeron consigo sus danzas y tonadas especiales y, a medida que pasaba el tiempo, aprendieron castellano y empezaron a cantar. Actualmente cerca de los ríos colombianos donde se instalaron los Africanos en su momento resuenan el currulao y el mapalé y se baila cumbia o cumbiamba.
Según testimonios escritos son dos las diferencias principales que existen entre la cumbia y la cumbiamba: la cumbiamba se toca con banda, y las bailarinas llevan velas o teas en las manos. La cumbiamba se baila con acordeón y flauta de millo y sin velas".
Al parecer, la diferencia más notoria son los implementos utilizados en el rito de baile y de la instrumentación manejada. Existe también una función para cada uno de los integrantes de la banda:
• El músico mayor es el flautero
• El segundo músico es el tamboreo
• El tercer músico es el bombero
• El cuarto músico es el llamador
• El quinto músico es el maraquero
• El ultimo es el guachero |